THOMÁS PÉFKKAS, SHE HAD NO NAME

 


2020
Yuri Tuma

ESP (See English below)


            Nos encontramos en un momento de angustia y ansiedad ecológica mediante visiones y datos apocalípticos del mundo por venir.  La respuesta para la crisis ecológica causada por las necesidades de las ciudades contemporáneas esta en la armonía. Actualmente estamos siendo testigos de una batalla/colaboración de los elementos a escala planetaria a través de la quema y ahogamiento simultáneo de la tierra. La naturaleza tiene un sistema de retroalimentación dinámico y la nueva planificación de la ciudad debe esforzarse por lograr lo mismo. Una posible utopía es la de una ciudad de infraestructura verde con una intervención neutra en la naturaleza hechas con materiales biológicos con características de regeneración rápida, como la madera, el hormigón de cáñamo y el aislamiento hecho de material de hongos. El diseño urbano utiliza cada vez más el creciente poder del big data para recopilar información sobre, por ejemplo, la erosión, las condiciones climáticas y las actividades humanas. Los futuros edificios híbridos respirarán y mutarán de acuerdo con sus condiciones sociales, espacios culturales y entornos climáticos. Pero como las utopías arquitectónicas anteriores nacieron para fracasar, podría ser el caso de esta nueva metamorfosis verde.
            La utopía contemplada por los arquitectos expresionistas alemanes de principios del siglo XX, por ejemplo, fue rápidamente pervertida por el movimiento industrial y capitalista de su tiempo. El arquitecto Bruno Taut en 1919 bautizó como Cadena de Cristal a una red de correspondencia en la que arquitectos de renombre como su hermano Max Taut, Hermann Finsterlin, Wenzel Hablik, Hans Luckgardt, entre otros, discutieron ideas sobre cómo construir una sociedad donde todos los humanos trabajasen inspirados por un objetivo en común. Pensaban en una arquitectura transparente de vidrio que invitara al espíritu a renunciar a la materialidad y así ascender a un nivel superior de conciencia colectiva hacia la naturaleza y la cosmología del Universo para redescubrir la comprensión del “nosotros” como uno, y no uno contra otro. Cuando nos entendemos a nosotros mismos como parte de la naturaleza, abandonamos el yo o el confinamiento individual y nos damos cuenta instantáneamente de que no soy, luego existo, sino de que somos, luego existimos. El vidrio, sin embargo, es un elemento que ha jugado un papel destacado en las construcciones de ocio, vivienda y negocios en ciudades en desarrollo. Estos brillantes rascacielos simbolizan en última instancia la promesa capitalista que conduce a la despoblación de las áreas rurales y a la explotación del medio ambiente, una realidad contraria a la imaginada por la filosofía trascendental de los expresionistas.
            Mi reciente investigación se centra en la importancia de la arquitectura como protagonista del cambio. He cuestionado utopías arquitectónicas como "The Garden Cities of To-Morrow" de Ebenezer Howard o la trascendental filosofía del vidrio de los arquitectos expresionistas y así reflexionar sobre lo que estos pensamientos utópicos pueden aportar o contradecir/permitir en los planes urbanísticos y de explotación ambiental contemporáneos. El uso de la materia prima industrial y orgánica en mi trabajo cuestiona sus cualidades considerando un nuevo paisaje post-natural en relación con la imaginación y el espíritu (post)humano en el Capitaloceno.
            El proyecto sonoro “Thomás Péfkkas, she had no name” y las esculturas de “Fire Garden” buscan crear un imaginario y un jardín construido con materia y sonidos orgánico desarraigado y/o extraído, como mármol facetado, ramas caídas, árboles y arbustos. La idea de un jardín contemporáneo quemado por su “creador” surge de una reacción personal hacia la deforestación y los incendios climáticos que están ocurriendo en gran parte del planeta. La unión de eses dos proyectos resultó en una caminada sonora y meditativa en el paisaje. El sonido fue compuesto por sonidos de “walkspaces”, grabaciones de campo, composición musical y voces. Los caminantes, antes de empezar, fueron guiados a estimular sus pensamientos en una búsqueda de un significado mental y/o emocional de una utopía y de un jardín utópico. Juntos caminamos y hemos compartido el paisaje y el tiempo, pero individualmente cada uno/a dio fruto a una narrativa privada de un futuro posible.

ENG


            We live in a moment of ecological anguish filled with post-natural environments and apocalyptic visions of the world to come. It is estimated that 55% of the world population currently lives in cities and it is expected that by 2050 that percentage will grow to around 70%, with some places expected to have trespassed the safe sea level limits by then. Simultaneously each year we see more extreme conditions for forest fires to spark around the globe; a battle/collaboration of the elements in a planetary scale. Nature has a dynamic feedback system and the new city planning must strive to achieve the same. A possible post- contemporary utopia is of a city of green infrastructures, built with biological materials with rapid regenerative characteristics, such as timber, hemp concrete and insulation material made of fungi. Urban design increasingly uses the growing power of big data to collect information about, for example, erosion, climate conditions and human activities. The future hybrid buildings will breathe and mutate according to their social conditions, cultural spaces and climatic environments. But as previous architectural utopias were born to fail, it might be the case for this new green metamorphosis.
            The utopia contemplated by German expressionists identified glass as the essential material for their utopia. They sought a transparent architecture, which could inspire the human spirit to renounce materiality and to ascend to a higher level of collective consciousness in unison with the environment and cosmology of the Universe. In the core of their vision is the understanding of ourselves as part of nature - we leave the ‘I’ or individual confinement and then realize ‘we’ are, therefore ‘we’ exist. Reflective glass has played a leading role in luxury housing and business construction in developing cities. These shiny high-rises ultimately symbolize the capitalist promise that inevitably leads to the depopulation of rural areas and exploitation of the natural environment, which is a reality contrary to the one imagined by the transcendental philosophy of the expressionists.
            The usage of primary, industrial and natural materials in my work explores qualities in both microcosm, such as the five dimensions of a new post- natural landscape (distance, surface, interior, exterior and temporality), and macrocosm, in relation to the imagination and the living (post) human spirit in the Capitalocene. I intend to call into question architectural utopias such as “The Garden Cities of To- Morrow” by Ebenezer Howard or the transcendental glass philosophy of the expressionist architects that made up the collective “Crystal Chain” and thus reflect on what these utopian thoughts can contribute or contradict/pervert in contemporary urban plans.




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