Un lago de jade verde

Exposición. 13 octubre 2021 - 14 marzo 2022

CentroCentro Cibeles, Madrid

ESP (Enlish below)




El olor a tierra húmeda se mezcla con el de los troncos caídos, y entre los arbustos crece una estructura de metal. Cada hoja tiene un relieve nítido, una luz fría ilumina los tonos saturados del suelo. El museo alberga un bosque y en su interior aparece un cubo blanco. A través de una ventana la imagen se vuelve densa; es la construcción mental de un espacio exterior, la imagen artificial de lo natural.

Una masa magmática emerge de las hendiduras hacia la superficie. El cielo se tiñe de rojo y la ceniza se vuelve texto. En las entrañas del planeta se mezclan las materias con los relatos y en sus deslizamientos se metaboliza la condición postnatural. De entre las ruinas brotan flores extintas, arqueologías de lo vivo que han dejado atrás la naturaleza para entrar en los circuitos de la cultura humana. En el cuerpo de una oruga caben infinitos mundos, futuros deseables de coexistencia e hibridaciones entre especies. El lago es verde jade y es también materia radiactiva, vidrio cristalizado del uranio, paisaje sin categorías.





Un lago de jade verde es la primera exposición organizada por el Institute for Postnatural Studies, una plataforma de investigación, creación y generación de pensamiento abierto que opera desde la ciudad de Madrid. La exposición se plantea como un tránsito, un desbordamiento de los límites y las categorías que han dibujado el imaginario de lo natural. En un momento de fragilidad ecológica, este proyecto se entiende como un proceso colectivo para repensar las relaciones entre los seres humanos y no humanos, los ecosistemas y sus entornos. En este diálogo se genera una constelación de materias, pensamientos y cuerpos situados, y se incluye la experiencia, la ficción y la obra artística como herramientas para pensar nuevas formas de relacionarnos con el planeta.

Desde los sonidos de un abismo oceánico poblado de criaturas misteriosas, hasta las voces que nos acompañan en la construcción de mundos posibles, la postnaturaleza se vuelve parlamento, sujeto político y espacio de encuentro, desplegándose como una ecología prismática.



El Nombre del Mundo es Bosque

        Sala 1 — Representación y Naturaleza



Atravesando un inmenso tapiz vegetal, entre las formas verticales que dibujan los árboles y las líneas quebradas de las raíces, un arroyo en el bosque se abre como una boca abierta por la que se cuela la luz de un cielo amarillento. Un tronco caído, cubierto por un manto verde, es un enorme puente en descomposición por el que cruza una ardilla, que se confunde con el color de la tierra húmeda. Las plumas de un ave escondida tras la vegetación parecen las cortezas de un árbol. No hay presencia humana, es un espacio sombrío, una visión salvaje: un paisaje natural.

La imagen descrita es la de un bosque inmortalizado sobre un lienzo y, al mismo tiempo, la de ninguno o la de todos los bosques del mundo. Una construcción cultural, un imaginario exaltado, idealizado, impregnado de simbolismo. En su imagen plana, lo natural se vuelve telón de fondo, escena neutra, paisaje humanizado. Si el nombre del mundo es bosque, cualquier nombre y cualquier relato, cualquier pintura, son cultura, ficción o representación.

 

Un cubo blanco se posa entre los árboles (Isolation, Fabian Knecht. 2017), y en su interior una luz fría dibuja los contornos de las hojas haciendo que parezcan artificio. Descontextualizado de su entorno, el inmenso paisaje de tierra y vegetación evoca la contradicción de lo pintoresco. Se diluye lo natural con lo artificial. Este bosque confunde el adentro y el afuera, evoca asociaciones, analogías, deseos y ansiedades. Añora un aroma lejano de todos los bosques que no han sido centro (Hasta la última gota, Tomás Diaz Cedeño. 2017), que mueren olvidados. Y al fondo, un fásmido —un insecto palo— se camufla entre hierros de metal (Holograma 1, Daniel Steegman Mangrané. 2013). La geometría del insecto se entrelaza con la geometría de la infraestructura que lo sustenta, y se difuminan la anatomía con la abstracción, la representación con la naturaleza.



El Año Sin Verano

        Sala 2 — Cultura y Naturaleza
 



El sol brillante se apaga y el cielo se queda sin estrellas. Vaga en el espacio eterno, ennegrecido en un aire sin luna. Un volcán escupe lava y enseña sus lenguas de fuego. La nube arrastra la materia, inundándose de tefra y cenizas. La luz, la niebla y todas las pinturas, se vuelven rojas.

En sus paisajes atormentados se plasman las violencias de la modernidad; monstruos y miedos de un inesperado invierno. En el año sin verano se confronta la belleza, se fisura el límite entre la naturaleza del mundo y sus culturas. Se deslizan los climas sobre los textos, se confunde la palabra con la atmósfera. El medio se vuelve cartografía y en las partículas volátiles coexisten temporalidades y relatos infinitos. Sumergidos en un aire tóxico, soñamos burbujas de climas controlados, que nos hagan olvidar la posibilidad de un mundo sin nosotros. La naturaleza se vuelve simulación, desdibujando los contornos entre lo real y lo imaginario, entre el presente, el futuro y el pasado.



De entre las ruinas brotan flores extintas, arqueologías de lo vivo que han dejado atrás la naturaleza para entrar en los circuitos de la cultura humana (Extinct in the wild, Lysimachia minoricensis, Michael Wang. 2017-2021). En la era de la extinción, los desplazamientos representan estrategias reales de supervivencia. La sala se vuelve invernadero, espacio de jardinería y cuidados. Un organismo vivo le recuerda a la curaduría sus raíces.



Un Lago de Jade Verde

        Sala 3 — Geología y tecnología

Sobre la arena de un desierto a miles de kilómetros, el halo de un paisaje suspendido dibuja contornos borrosos como si fueran globos oculares en la superficie del planeta. En su centro, un pequeño punto de un negro muy intenso. Alrededor de ese punto, el mundo parece derretirse en un océano vidrioso. El disco se vuelve abstracto. Poco después, surge una imagen digital, una roca inmaterial (An aesthetic lithium alternative vray unreal engine hyperrealistic, Lola Zoido. 2021) como un fantasma de lo mineral.



Lo geológico ya no solo responde al suelo bajo nuestros pies. Es materia y es información, es sedimento de rocas y datos, son las capas profundas del planeta y sus economías emergentes. La geología es una nueva política que implica interacciones entre organismos vivos y materia inerte. En ella no hay linealidad, ninguna flecha del tiempo, ninguna historia, ciencia o naturaleza. Hay grutas que conectan y redes que atan, mezclas entrecruzadas, estratificciones, culturnaturalezas.

Nuestras máquinas y dispositivos perforan, arrancan y extraen materias de las entrañas de la tierra; suben de nuevo hacia la corteza, en una circularidad insostenible, ciega al desequilibrio. Sobre la palma de la mano, una montaña; sobre el desierto vidrioso, un cuerpo. El dedo se desliza por la pantalla y dibuja anagramas ilegibles sobre el fósil pulido de una piedra rara. Y de cada movimiento táctil, de cada imagen que emerge, resuenan en el paisaje los ecos de infinitos vaciamientos.


Las Hijas del Compost

        Sala 4 — Coexistencia multiespecie
 



Un pescador besa el cuerpo todavía húmedo de un pez que lucha por respirar fuera del agua (O Peixe, Jonathas de Andrade. 2016). La oruga no anuncia su metamorfosis, se esconde y se transforma pacientemente. Del cuerpo latente de la crisálida surge el híbrido entre una niña y una mariposa (Homies VI, Mónica Mays. 2021). Entes de látex, objetos-ficción, materias narrativas de cera de abeja y jabón de grasa (Sin Título, María Nolla. 2021). El suelo se vuelve compost, y acoge formas de vida, cuerpos extraños que amplían nuestra comprensión de las relaciones entre especies.

Los animales, las plantas y los microorganismos siempre se han clasificado bajo términos antropocéntricos, que colocan a los otros seres y entidades en una relación distante con los humanos. Si el lenguaje dicta cómo nos relacionamos, un arte y una ficción corporizadas pueden desdibujar y ampliar sus límites. Lo extraño, lo diferente, huyen de la normativización de las desviaciones, e interfieren demandando nuevos modos de afecto y cuidado.

Entre las manchas de tierra, el bicho (Holograma 3, Daniel Steegman Mangrané. 2013) se vuelve insecto y hoja, habita entre otros cuerpos sin rozamiento, sin pensar en ser imagen o fondo, evocando la posibilidad de integrarse con su entorno. Una crypsis —un camuflaje— que se aleja de la protección y posibilita el deseo mitológico de disolverse con el mundo.



La coexistencia demanda historias alternativas para desplegar los entornos en los que queremos vivir. El bulbo, la semilla, la célula. Un recipiente de barro. Formas cóncavas con energía potencial, moldes de otros seres y otros gestos, entrelazados y apilados, conformando un ritual de comienzo (Hasta la última gota, Tomás Diaz Cedeño. 2017). Desde la simbiogénesis y lo multiespecie, los cuerpos híbridos anticipan futuros deseables, narran historias para un planeta donde nada será estático, nada será normal, todo estará en constante cambio, fluyendo y colaborando.


Juegos de Cuerdas

        Sala 5 — Parlamento Cosmopolítico

Los sonidos guturales del océano resuenan en el Amazonas (Acoustic Ocean, Ursula Biemann. 2018 ). Sus ecosistemas están en constante reverberación; las bacterias congeladas bajo el hielo ártico conversan con los astros. Se escuchan las cacofonías de un planeta herido, se amplifican las voces de los seres que sufren el desastre medioambiental, el colapso continuo. (Interspecies Architecture, Mauricio Freyre. 2021).

Desde distintas partes del mundo llegan imágenes y voces que se enredan en un juego de cuerdas. Paisajes distópicos y futuros más que humanos. Psicogeografías de datos, territorios de información. (Making Earths, Geocinema. 2020). Un colmillo artificial como el espejismo de la vida eterna, un museo donde se producen amuletos contra la extinción. (Those that, at a distance, Resemble Another, Jessica Sarah Rinland. 2019). El mundo sin agricultura, la tecnología de la imagen como quimera de la alimentación. (Future Foods, Gerard Ortín. 2020).



El parlamento cosmopolítico se constituye a través de las preguntas que germinan y crecen en él. Se proponen otros modos de hacer, nuevos modelos para la convivencia. Este cosmos multiescalar resiste a la tendencia de que la política deba hacer referencia a lo exclusivamente humano. Una constelación de materias y cuerpos situados, de relatos críticos y ficciones especulativas. Voces que dan valor nomádico al pensamiento, que crean realidades de colores fluorescentes desde las cosmologías de lo microscópico (Natural History Redux, Coral Morphologic. 2014) hasta las políticas de los afectos. Historias alternativas y nuevas relaciones de los seres con sus entornos, con sus materias y objetos. La naturaleza como lugar común y construcción discursiva poderosa, como espacio para pensar con lo diferente.






Organiza y produce
    Coordination and Production

Comisariado y diseño
    Curatorial project and Design





Montaje
    Setting up

Montaje audiovisual
    Audiovisual Display

Iluminación
    Lighting

Transporte
    Transport

Seguro
    Insurance
CentroCentro


Institute for Postnatural Studies
Gabriel Alonso
Karol Muñozcano Poliwka
Matteo Guarnaccia
Pablo Ferreira Navone
Yuri Tuma

V15


Salas AV


Intervento


Crisóstomo


Hiscox



Agradecimientos
    Thanks
Julia Fernández Plaza
Elena Brea Sandín
María Buey González
Lucía Ugena
Lucía Millet
Inés Llasera
Teresa Fernández-Pello
Cristina Artés
Clay Brown
Silvia Teixeira
Amelie Aranguren
Sofía Corrales
Inés Muñozcano
Sofia Alazraki
Juan Feo
CSIC
Real Jardín Botánico de Madrid
Real Fábrica de Cristales de La Granja

and all our friends :)

ENG

A green jade lake

Exposition. October 13, 2021- March 14, 2022.
CentroCentro, Cibeles, Madrid.


The smell of damp soil mingles with the smell of fallen tree trunks; a metal structure grows among the bushes. Each leaf is sharply outlined, a cold light illuminates the saturated tones of the earth. Inside the museum there is a forest; inside the forest there is a white cube. Seen through a window, the image becomes dense; it is the mental construction of the outdoors, the artificial image of the natural.

A magmatic mass emerges from the fissures and rises towards the surface. The sky turns red and the ashess become text. In the bowels of the planet, matter mingles with narratives, and in its shifting sands, the post-natural condition is metabolised. Extinct flowers sprout from the ruins, archaeologies of the living that have left nature behind to enter the circuits of human culture. In the body of a caterpillar there are infinite worlds, desirable futures of coexistence and hybridization between species.  The lake is green jade but it is also radioactive matter, crystallised uranium glass, a landscape without categories.

A lake of green jade is the first exhibition organised by the Institute for Postnatural Studies, a platform for critical thinking, research and creation based in the city of Madrid. The exhibition is conceived as a transit, an overflow of the limits and categories that have drawn the imaginary of the natural. At a time of ecological fragility, this project is understood as a collective process to rethink the relationships between humans and non-humans, ecosystems and their environments. This dialogue gives rise to a constellation of materials, thoughts and situated bodies that includes experience, fiction and artistic work as tools to propose new ways of interacting with the planet.

From the sounds of an ocean abyss inhabited by mysterious creatures, to the voices that accompany us in the construction of possible worlds, postnature becomes a parliament, a political subject and a meeting space, that unfolds as a prismatic ecology.


THE WORD FOR WORLD IS FOREST
Room 2 — Representation and Nature



Cutting through an immense tapestry of vegetation, between the vertical patterns formed by the trees and the fractured lines of the roots, a forest stream emerges like a gaping mouth into which the light of a yellowish sky pours. A fallen tree trunk, shrouded in a blanket of green, is an enormous decaying bridge that a squirrel rushes across, blending in with the colour of the damp earth. The feathers of a bird concealed behind the vegetation resemble the bark of a tree. There is no human presence; this is a sombre space, a vision of wilderness: a natural landscape.

The image described here is that of a forest immortalised on a canvas, and at the same time, that of none or perhaps all of the forests in the world. A cultural construction, an exalted, idealised imaginary, impregnated with symbolism. Seen on this flat image, the natural world becomes a backdrop, a neutral scene, a humanised landscape. If the word for the world is forest, any word, story, or painting, is culture, fiction or representation.

A white cube stands among the trees. (Isolation, Fabian Knecht. 2017) In its interior, a cold light etches the contours of the leaves, making them look like artifice. Decontextualized from its surroundings, the immense landscape of earth and vegetation evokes the contradiction of the picturesque. The natural is diluted with the artificial. This forest confuses the inside and the outside, evoking associations, analogies, desires and anxieties. It yearns for the distant aroma of all the forests (Hasta la última gota, Tomás Diaz Cedeño. 2017) that die forgotten. In the background, a phasmid - a stick insect - camouflages itself among metal irons (Hologram 1, Daniel Steegman Mangrané. 2013). The insect’s geometry interlaces with the geometry of the infrastructure that sustains it, blurring anatomy with abstraction, representation with nature.


THE YEAR WITHOUT A SUMMER
Room 3 — Culture and Nature



The bright sun fades and the sky is devoid of stars. It wanders in an eternal space, blackened in a moonless air. A volcano spits out lava and bares its tongues of flame. The cloud carries away the matter, inundating itself with tephra and ashes. The light, the mist and all the paintings turn red. 

In its tormented landscapes, the violence of modernity is captured; monsters and fears of an unexpected winter. In the year without a summer, beauty is confronted, the boundary between the nature of the world and its cultures is fractured. Climates spill over the texts, the words are confused with the atmosphere. The medium becomes cartography; temporalities and countless stories coexist in the volatile particles. Immersed in toxic air, we dream of climate-controlled bubbles that allow us to forget the possibility of a world without us. Nature becomes a simulation, blurring the lines between the real and the imaginary, between the present, the future, and the past.

Extinct flowers sprout from the ruins, archaeologies of the living that have left nature behind to enter the circuits of human culture (Extinct in the Wild, Lysimachia minoricensis, Michael Wang. 2017-2021). In the age of extinction, displacements represent real survival strategies. The room becomes a greenhouse, a space for gardening and caregiving. A living organism reminds the curator of its roots.


A GREEN JADE LAKE
Room 4 — Geology and technology



On the sand of a desert thousands of kilometres away, the halo of a suspended landscape draws blurred outlines that look like ocular globes  on the surface of the planet. At its centre, a tiny, intensely black dot. Around that dot, the world seems to melt into a glassy ocean. The disc becomes abstract. Shortly afterwards, a digital image emerges, an immaterial rock (An aesthetic lithium alternative vray unreal engine hyperrealistic, Lola Zoido. 2021) like a ghost of all things mineral.

The geological no longer refers only to the ground beneath our feet. It is matter and it is information, it is rock sediment and data; it is the deep layers of the planet and its emerging economies. Geology is a new politics that implies interactions between living organisms and inert matter. There is no linearity to it, no arrow of time, no history, science or nature. There are grottoes that connect, networks that bind, and interwoven mixtures; stratifictions and naturecultures.

Our machines and devices drill, tear and extract matter from the bowels of the earth; they climb back up towards the crust, in an unsustainable circularity, blind to imbalance. On the palm of a hand, a mountain; on a glassy desert, a body. The finger slides across the screen and draws illegible anagrams on the polished fossil of a rare stone. From each tactile movement, from each image that emerges, the echoes of endless emptyings reverberate across the landscape.


CHILDREN OF COMPOST
Room 5 — Multispecies coexistence



A fisherman kisses the still wet body of a fish struggling to breathe out of the water (O Peixe, Jonathas de Andrade. 2016). The caterpillar does not announce its metamorphosis, it conceals and patiently transforms itself. From the dormant body of a chrysalis emerges a hybrid between a girl and a butterfly (Homies VI, Mónica Mays. 2021). Beings of latex, fictional objects, narrative materials of beeswax and soap made from fat (Sin Título, María Nolla. 2021). The soil becomes compost, welcoming life forms, foreign bodies that expand our understanding of relationships between species.

Animals, plants, and microorganisms have always been classified by anthropocentric terms, placing other beings and entities in a distant relationship to humans. While language dictates how we relate to one another, embodied art and fiction blurs and expands its boundaries. The forms of life that are strange and different escape from the standardisation of deviations, interfering and demanding new forms of affection and care.

Among the dirt stains, the bug (Holograma 3, Daniel Steegman Mangrané. 2013) becomes insect and leaf, living harmoniously among other bodies, without thinking of being an image or a background, evoking the possibility of becoming one with its surroundings. A crypsis —a camouflage— that shuns protection and enables the mythological desire to dissolve with the world.

Coexistence demands alternative stories that create the environments in which we want to live. The bulb, the seed, the cell. A container made of clay. Concave shapes with potential energy, moulds of other beings and other gestures, intertwined and stacked, forming a ritual of beginning (Hasta la última gota, Tomás Diaz Cedeño. 2017). From symbiogenesis and multi-species, hybrid bodies anticipate desirable futures and narrate stories for a planet where nothing will be static, nothing will be normal, everything will be in constant flux, flowing and collaborating.


STRING FIGURES
Room 6 — Cosmopolitical Parliament



The guttural sounds of the ocean ring out in the Amazon (Acoustic Ocean, Ursula Biemann. 2018). Its ecosystems are in constant reverberation; bacteria frozen beneath the arctic ice converse with the stars. The cacophonies of a wounded planet can be heard, the voices of those beings who suffer from the environmental disaster, the continuous collapse, are amplified. (Interspecies Architecture, Mauricio Freyre. 2021).

From different parts of the world come images and voices that become entangled in a game of strings. Dystopian landscapes and futures that are more than human. Psycho-geographies of data, territories of information. (Making Earths. Geocinema. 2020). An artificial tusk as a mirage of eternal life, a museum where they make amulets against extinction. (Those that, at a Distance, Resemble Another, Jessica Sarah Rinland. 2019). The world without agriculture, image technology as a figment of alimentation. (Future Foods. Gerard Ortín. 2020).

The cosmopolitical parliament is constituted through the questions that germinate and grow in it. Other ways of doing, new models for coexistence are put forward. This multiscale cosmos resists the trend whereby politics must refer to the exclusively human. A constellation of materials and situated bodies, of critical narratives and speculative fictions. Voices that give nomadic value to thought, that create realities of fluorescent colours from the cosmologies of the microscopic (Natural History Redux, Coral Morphologic. 2014) to the politics of affection. Alternative histories and new relations between beings and their surroundings, their materials and their objects. Nature as a place common to us all and a powerful discursive construction, as a space for thinking with the different.











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