INGESTIVE ALCHEMY


Bodegón, 2020, Lucia Millet

2019
Lucía Millet

ESP (See English below)


            Ingestive Alchemy se plantea como un proceso de exploración lento, cuya metodología se basa en la práctica de la alquimia, la magia y lo digestivo, como estrategias para repensar los saberes hegemónicos occidentales; en la inmersión - activa - en una serie de saberes vivos, que no están completos, y que tienen que ver con la ingestión, la asimilación orgánica y sus potencias especulativas. El trabajo para con este tipo de materiales, enmarca el proceso en la práctica del pensamiento situado, y establece un área de afección micropolítica. Así como lo especulativo - lo pensable o lo imaginable -, lo procesual tiene un papel fundamental en el proyecto, que lo conecta con el ejercicio de modos alternativos de producir y compartir en el contexto del arte contemporáneo. La performatividad se despliega al poner el cuerpo al servicio de la alquimia y tiene que ver con la escucha de algo que ya ocurre de por sí, de una serie de procesos cuya fenomenología es insonorizada por los múltiples, y simultáneos, imperativos del neoliberalismo. Ante esto, la cocina se transforma en un lugar de investigación desacelerada.
            ¿Qué significa desestabilizar un cuerpo, a través de la comida? ¿De qué maneras muta, reacciona y se posiciona constantemente? ¿Qué supone ingerir en el Antropoceno? En este contexto, ¿dónde se ubica la magia y qué relación tiene con la generación del conocimiento?



            El problema del Conocimiento, con mayúsculas, plantea un agujero negro dentro del marco occidental del saber. Tanto la cuestión de su hegemonía, como su estudio y transmisión a través de una perspectiva monofocal, lineal-progresiva (en un sentido histórico) y estática, nos habla del establecimiento de determinados sistemas de disciplinamiento.
            En el entramado del neoliberalismo blando, que nos invade mientras nos parcela, a través de una ambigua construcción de modos-lugares de vida separados pero conectados entre sí, el conocimiento se alinea con los intereses del mercado. El disciplinamiento neoliberal de los cuerpos tiene que ver con un sometimiento político-económico complejo, casi invisible, que afecta estructuralmente nuestra vida cotidiana – nuestro consumo, nuestra relación con el cuerpo y nuestra relación con las otras- y promueve el establecimiento de subjetividades efímeras, de identidades frágiles que, sin embargo, no reconocen su “verdadera” fragilidad. La psicopatologicación de la vida, la intrumentalización del malestar y la sistematización de la farmacología como forma de supervivencia, son un claro ejemplo de esta cuestión.  El interés del Conocimiento se centra en la resolución eficiente de los problemas derivados de un sistema en crisis permanente, en lugar de dirigirse hacia una problematización de los modos de pensamiento en sí mismos. 
            En este sentido, poner el foco en el cuerpo como construcción inestable, parece una estrategia útil para re-pensar las lógicas del saber racional. Históricamente desvinculado de lo corpóreo, este paradigma ha excluido progresivamente formas de entendimiento como la magia y la alquimia. El deseo de inestabilizarnos no tiene que ver, únicamente, con cuestionar la unidad identitaria que nos ayuda a sobrevivir, sino con un replanteamiento orgánico de nuestras formas de operar, imaginar, relacionarnos con nuestro cuerpo y, en definitiva, de vivir.


ENG

          Ingestive Alchemy is proposed as a slow process of exploration, whose methodology is based on the practice of alchemy, magic and the the digestive, as strategies to rethink Western hegemonic knowledge; on the - active - immersion  in a series of living knowledge, which is not complete, and which has to do with ingestion, organic assimilation and its speculative powers. Working with this type of material frames the process in the practice of situated thought, and establishes an area of micro-political affection. Just as the speculative - the thinkable or the imaginable -, the processual has a fundamental role in the project, which connects it to the exercise of alternative modes of production and sharing in the context of contemporary art. Performativity unfolds by placing the body at the service of alchemy and has to do with listening to something that is already happening, to a series of processes whose phenomenology is soundproofed by the multiple, and simultaneous, imperatives of neoliberalism. In the face of this, the kitchen is transformed into a place of decelerated research.             What does it mean to destabilize a body, through food? In what ways does it constantly mutate, react and position itself? What does it mean to ingest in the Anthropocene? In this context, where is magic located and what relationship does it have to the generation of knowledge?
The problem of Knowledge, in capital letters, poses a black hole within the Western framework of knowledge. Both the question of its hegemony, and its study and transmission through a monofocal, linear-progressive (in a historical sense) and static perspective tells us about the establishment of certain systems of discipline.             In the framework of soft neoliberalism, which invades us while dividing us up, through an ambiguous construction of separate but connected ways of life, knowledge is aligned with the interests of the market. The neoliberal disciplining of bodies has to do with a complex, almost invisible, political-economic submission that structurally affects our daily lives - our consumption, our relationship with the body and our relationship with others - and promotes the establishment of ephemeral subjectivities, of fragile identities that, however, do not recognize their "true" fragility. The psychopathologization of life, the intrumentalization of discomfort and the systematization of pharmacology as a form of survival are a clear example of this issue.  The interest of Knowledge focuses on the efficient resolution of problems derived from a system in permanent crisis, instead of heading towards a problematization of the modes of thought themselves.         In this sense, focusing on the body as an unstable construction seems a useful strategy to rethink the logics of rational knowledge. Historically detached from the corporeal, this paradigm has progressively excluded forms of understanding such as magic and alchemy. The desire to destabilize us is not only related to questioning the identity unit that helps us to survive, but also to an organic rethinking of our ways of operating, imagining, relating to our body and, ultimately, of living.

Index    Next︎