MIS VECINAS NO
SE VAN AL CAMPO A RESPIRAR



2019
Elisa Moscoso

ESP (See English below)


            Durante paseos virtuales al Museo del Prado y en largas clases de historia del arte, siempre me interesaban los mismos fragmentos de cuadros donde encontraba estas labores: estrujar, tender, lavar, labrar, cosechar, recolectar, cocinar, servir, comer y rebañar.
            La idea romantizada de la “naturaleza” es un proyecto político construido a través de la eliminación de todos estos gestos. Lo sublime no sabe nada de tender la ropa, de compost, ni de barros. El cambio se dio desde una visión práctica (campesinado) a una visión estética (burguesa) de la “naturaleza”, en la cual el campo es visto como retiro virginal.
            Ante la crisis ecosocial, la impotencia, la desconexión, la falta de autonomía, me situo en la potencialidad del conocimientos material. Propongo que las labores del mantenimiento de la vida se acercan a lo que Timothy Morton llama lo real simbiotico, lo que sería esa consciencia de las releaciones ecológicas frágiles, inestables, y en la que es imposible determinar cual es la entidad
dominante. Encuentro en estos labores la capacidad de devolvernos agencia.
            Planteo este proyecto desde el telar de bajo lizo. Aprendo toda su gestualidad: cardar, hilar, teñir, urdir y tejer, para situarme radicalmente en una realidad material y epistémica. Para desde aquí cuestinarme sobre el valor y lo productivo, la gestión del territorio y la transhumancia, la autonomía, el reparto de lo sensible y la jerarquización de saberes.


ENG


            During virtual walks to the Prado Museum and in long art history classes, I was always interested in the same fragments of paintings where I found these tasks: squeezing, hanging, washing, ploughing, harvesting, gathering, cooking, serving, eating and herding.             The romanticized idea of "nature" is a political project built through the elimination of all these gestures. The sublime knows nothing of laying out clothes, of composting, or of mud. The change occurred from a practical (peasant) vision to an aesthetic (bourgeois) vision of "nature", in which the countryside is seen as a virgin retreat.             In the face of the ecosocial crisis, the impotence, the disconnection, the lack of autonomy, I place myself in the potential of material knowledge. I propose that the tasks of life maintenance are close to what Timothy Morton calls the symbiotic real, which would be the awareness of the fragile, unstable ecological relationships, and in which it is impossible to determine which is the dominant entity. I find in these tasks the ability to give us back agency.             I approach this project from the low-warp loom. I learn all its gestures: carding, spinning, dyeing, warping and weaving, to radically situate myself in a material and epistemic reality. From here I question myself about value and production, the management of territory and transhumance, autonomy, the distribution of the sensible and the hierarchy of knowledge.




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